Iniciativas Ciudadanas Democráticas

Blog de información, coordinación y organización orientado a fortalecer la democracia desde y a través de la ciudadanía. En este y otros espacios, los ciudadanos TOMAMOS LA INICIATIVA en la conducción de México.

lunes, abril 14, 2008

Marchan contra el limosnazo

Jalisco:
Protesta contra el limosnazo
Edgar González Ruiz

“Emilio, ratero, devuelve mi dinero”, “Si Juárez viviera, qué chinga les pusiera” (a Emilio y demás panistas); “El cavernal, directo a la penal” (en alusión al cardenal Juan Sandoval); “Emilio, puñal; te clava el cardenal”, fueron algunas de las consignas que se expresaron el pasado viernes 11 de abril en el centro de Guadalajara, durante la protesta ciudadana contra la donación de 90 millones de pesos, provenientes del erario, al arzobispado, para construir el llamado “Santuario de los Mártires”, donde se rendirá homenaje a los cristeros que de 1926 a 29 lucharon para defender los intereses del clero y en oposición al estado laico.
Precisamente, la defensa de la laicidad y del dinero del pueblo fue la motivación de la marcha, donde directamente participaron alrededor de 2 mil personas, de acuerdo con fuentes locales como los periódicos Público (Milenio) y MURAL (Reforma).
Los manifestantes concentrados en La Normal salieron a las 17:20 horas y antes de llegar a la puerta principal de Palacio de Gobierno, donde esperaban más quejosos, hicieron un homenaje a los liberales jaliscienses del siglo XIX en la Plaza Reforma, donde se depositó una corona de flores, y otra parada ante las puertas de Catedral, que se distinguió por el aumento de consignas en contra del cardenal Juan Sandoval Íñiguez. (Milenio, 12 de abril de 2008).
La protesta fue recibida con simpatía por algunos de los transeúntes y automovilistas, que con gritos o claxonazos se sumaban a la inconformidad popular con el gobierno de Emilio González Márquez, quien a la fecha ha donado más de 300 millones de pesos a la jerarquía católica y a las televisoras, en detrimento de las necesidades de la ciudadanía.
La marcha inició acompañada por los acordes de La Marsellesa, que es emblemática de la lucha por la libertad contra los abusos políticos y contra la tiranía clerical. Algunos de los participantes vestían camisetas que proclamaban “Fuera Emilio”, o llevaban pancartas caseras donde daban rienda suelta a su indignación por la forma en que el panista está gobernando Jalisco.
Significativamente, no hubo quien saliera a oponerse a él para defender al cardenal o al gobernador, sino que prevaleció la indignación popular ante el despilfarro de recursos con fines sectarios.
Algunos de los participantes de declaraban católicos pero a la vez enemigos de las “macrolimosnas con dinero del pueblo”, de tal suerte que un grupo de manifestantes exhibía una manta con la frase “Católicos rechazamos el limosnazo”, y se distribuyeron calcomanías que decían “Sí al Santuario, pero sin dinero del erario”.
Sin embargo, en la marcha se expresó también la exigencia de respetar el estado laico, lo mismo con imágenes de Juárez, que con críticas a los abusos del clero y en trípticos donde se puntualizaba que con el macrodonativo, Emilio González “deja de lado las obras sociales…urgentes para la población más desprotegida de nuestra entidad”, además de que implica una defensa d ela guerra cristera “en la cual la jerarquía católica y sus brazos seculares del siglo pasado…no dudaron en utilizar el terrorismo y la tortura para alcanzar sus fines”.
Uniéndose a la marcha, en el jardín ubicado frente al palacio de Gobierno, algunas familias sacaron a pasear a sus perros a los que habían colocado cartelones de protesta: “Emilio, dame una limosna”, se leía en uno de ellos, y otro señalaba: “Emilio, que seas mocho no quiere decir que te moches el dinero del erario”.
En el mismo lugar, otras personas firmaban quejas dirigidas a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para frenar el donativo millonario de Emilio al Arzobispado. Dicha Comisión ha expresado su rechazo a la decisión de Emilio, a quien ha emitido ya una recomendación alusiva, pero el mandatario estatal sigue empeñado en otorgar ese dinero.

El Hijo del Padre Amaro
La indignación contra los abusos de Emilio y de Juan Sandoval fue la tónica de la protesta que unió a ciudadanos de sectores sociales y de convicciones diferentes.
Como en otras ocasiones, la iniciativa de los ciudadanos superó la indiferencia o la oposición de los medios, pues a excepción de periódicos como La Jornada, en su edición de Jalisco, los medios no apoyaron la inconformidad ciudadana, sino que trataron de mantenerse al margen de ella.
“Emilio, eres pendejo, bruto, ignorante, malaleche, soberbio, hijo del padre Amaro, eres un hijo de tu… y cada día, lo confirmas más, pobre Jalisco”, decía la vox populi en una pancarta casera, mientras que en otra exigía la renuncia de “Monseñor Homilio González, hijo predilecto del cardenal”, otra más ironizaba pidiendo dinero para construir el Hotel Maciel, como lugar de recreo de los curas pederastas.
La marcha llegó hasta las puertas del Palacio de Gobierno, donde decenas de manifestantes, incluso algunos niños, corearon “Emilio, ratero, devuelve mi dinero” y jugaron a “El que no brinque es Emilio”.
Un comerciante vestido de cardenal, con el emblema del yunque y del PAN en su capelo, parodiaba a Sandoval Iñiguez, para lo cual “bendecía” a policías y manifestantes echándoles agua con una brocha de pintor.
Por la noche, la televisión local informó de la protesta, mostrando imágenes de la misma y comentando, tendenciosamente, que los manifestantes habían “interrumpido la circulación” en el centro de la ciudad durante tres horas.
Desde luego, las cadenas televisivas serán favorables en toda ocasión a las decisiones de un gobernador tan dispuesto a regalar a esas empresas el dinero del erario.
Al día siguiente, en la Catedral de Guadalajara, comenzó a difundirse el Semanario de la Arquidiócesis (número 584, del 13 de abril), cuyo editorial critica la “mentalidad jacobina que todavía se respira en la sociedad mexicana” y se queja de que “no existe tolerancia para lo religioso, pero sí para cualquier manifestación antirreligiosa”.
Dicha publicación incluyó abundante material sobre los cristeros, como un publirreportaje del Santuario ubicado en el cerro del Tesoro, cuyo rector, Gildardo Partida Núñez, desdeña las protestas populares afirmando que cson como “un pelo en la sopa”, y que “la inconformidad radica, mayoritariamente, en las personas que tienen otro credo, o que son apoyadas por gente que no cree”.
Asimismo, se opone a la separación entre la Iglesia y el Estado, diciendo que “Conjuntamente, Iglesia y Estado han hecho mucho por la ciudad, La división lo que trae es polémica”.
En el periódico se informa también de las gestiones para canonizar a Anacleto González Flores, quien fuera uno de los principales ideólogos y jefes de los cristeros.
A la puerta de esa iglesia, un anciano vende ejemplares del periódico, a la vez que hace propaganda del clero señalando: “Lo de ayer no fue nada, la Iglesia ha sido perseguida desde hace dos mil años”.
Los otros mártires
En la guerra cristera, hubo quien murió por defender los intereses de la jerarquía católica, y por eso la Iglesia y el gobierno panista los reconocen hoy como sus mártires, pero hubo también quien dio su vida o su integridad en beneficio de toda la sociedad.
Fueron los maestros rurales asesinados o mutilados (los cristeros los desorejaban, los castraban o les cortaban la lengua, y a veces los quemaban vivos) porque tuvieron el valor de cumplir con su deber a pesar de las amenazas de los fanáticos.
En el local de la Sección 47 del SNTE, se exhibe el mural “En honor a los mártires de la educación”, del profesor David Carmona, que fue colocado el 7 de diciembre de 2007, junto con una placa conmemorativa con los nombres de varios maestros y maestras asesinados o mutilados por los cristeros.
Desde hace décadas, el sector magisterial ha procurado rendir homenaje a los maestros mártires, y se tenía el proyecto de construir un monumento en Guadalajara en honor a ellos, mismo que fue abandonado en 1995 con la llegada del PAN al poder.
Gobernantes como Emilio otorgan millones de pesos al clero para honrar la memoria de las sanguinarias hordas cristeras, mientras que la de las maestras ultrajadas y asesinadas por ellos ha quedado relegada a recintos aislados.
Entre las personas a las que se hace alusión en la placa conmemorativa, se cuentan las maestras Micaela y Enriqueta Palacios, agredidas el 19 de noviembre de 1935 durante la llamada “segunda guerra cristera”.
Sobre ellas publicó la prensa de la época que “las profesoras Micaela y Enriqueta Palacios, sufrieron graves atropellos de un grupo de sublevados que asaltó la escuela oficial de la ranchería de Camajapita" (en los Altos e Jalisco).
"Relataron las víctimas que antenoche cerca de las 23 horas, se presentó un grupo de alzados tratando de derribar la puerta de su casa habitación, en tanto que otros se subieron a las azoteas, amenazándoles de muerte"; los citados individuos "violentamente sujetaron al padre de las muchachas, atándolo con una soga al cuello, en tanto que las profesoras sufrían toda suerte de atropellos y vejaciones. Seguidamente los hombres de la partida les dijeron que iban a proceder a un gran escarmiento por impartir educación socialista, y sin escuchar los gritos y lamentos de las infelices mujeres ni las imprecaciones del padre, procedieron a cortar con un enorme cuchillo una oreja a cada una de las profesoras y al padre originándoles una fuerte hemorragia. Los asaltantes agregaron que si permanecían en la ranchería ellas estaban dispuestos a regresar para matarlas. Antes de partir quemaron gran cantidad de libros de texto y los títulos oficiales de las profesoras y destrozaron los muebles y las puertas".
Continúa la nota periodística: "Los vecinos, temerosos de correr la misma suerte, se abstuvieron de impartir auxilio a las profesoras, por lo que los alzados pudieron huir tranquilamente a los cerros cercanos y de paso llegaron a la Congregación de Camajapa, capturando a Francisco Nuño, miembro de la defensa social y connotado agrarista a quien acribillaron a balazos.
Esa es la parte de la historia que a los obispos y a los panistas no les gusta recordar.

martes, abril 08, 2008

Buscan intimidar a críticos de Sandoval

Jalisco:
Fanáticos buscan intimidar a críticos de Sandoval.
Edgar González Ruiz

Siguiendo estrategias conocidas de grupos de la ultraderecha, algunos fanáticos seguidores del cardenal Juan Sandoval están tratando de intimidar a personas que han mostrado su inconformidad con la donación de 90 millones de pesos, del gobernador Emilio González Márquez, al santuario de los mártires cristeros.
Una de esas tácticas es buscar homónimos de las personas inconformes, para ejercer con ellos esa intimidación, alegando una implausible confusión, a fin de que sus víctimas exijan que se “identifique” a los quejosos, incluso publicando su fotografía en los medios, como si fueran delincuentes, con lo cual se promovería la agresión de los fanáticos contra los inconformes con la jerarquía católica.
Por ejemplo, una persona que se llama “Laura Campos”, ha estado recibiendo llamadas amenazantes de defensores del cardenal, quienes dicen confundirla con la maestra Laura Campos Jiménez, historiadora egresada de la U. de G, que hace algunos días presentó una documentada queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos por la mencionada macrolimosna.
El escrito de la maestra Campos Jiménez (que puede leerse en el blog contra-la-derecha.blogspot.com) ha sido comentado en varios medios locales y nacionales, como MURAL, y La Jornada y la Crónica de Hoy, lo mismo que en sitios Web. Quienes han lanzado ataques contra la otra persona que se llama Laura Campos, son en algunos casos conocidos de ella y por ende, saben que no es la maestra Campos Jiménez, pues su segundo apellido es diferente, lo mismo que sus actividades.
Quieren que se difunda la fotografía de la maestra Campos Jiménez, para intimidarla o agredirla, táctica que usaban los grupos de choque en México en los años 70 y que usan hoy en día organizaciones católicas paramilitares en otros países. Al mismo tiempo, esos fanáticos, que recurren a las llamadas amenazantes, buscan mantenerse en el anonimato.
Ellos permanecen en las sombras, cuando son sus nombres y sus fotografías las que habría que conocer, pues están recurriendo a tácticas gangsteriles que amenazan la vida democrática de nuestro país.
Hay también otros defensores de Sandoval y de Emilio González que usan los espacios de que disponen en los medios para fomentar públicamente un clima de linchamiento contra los críticos del cardenal.
Uno de ellos es Héctor Moreno, periodista vinculado a Juan Sandoval, y coautor delibro Sangre de Mayo, que se publicó hace unos años para defender la versión del cardenal acerca del asesinato de su antecesor, Juan Jesús Posadas Ocampo.
En un artículo publicado el pasado 2 de abril en MURAL, Moreno califica como “tiempo perdido” criticar el gigantesco donativo de Emilio González porque “Estamos en un debate ante un hecho consumado, en el cual las posiciones no van a cambiar; estamos frente a una pérdida de tiempo”.
Es decir, no tiene sentido criticar las decisiones de la derecha en el poder, porque en todo caso van a hacer lo que quiera; más aún, el articulista, que es una de las voces de Sandoval en los medios, arremete contra los quejosos en un alegato que él mismo califica como “absurdo”: “…podemos llegar al absurdo de advertir que sólo pueden reclamar aquellos que verdaderamente están al corriente en el pago de todos sus impuestos. O sea, se reclama uso de impuestos para un supuesto beneficio particular, entonces, todos quienes reclaman deben ser intachables en el pago de sus impuestos. ¿O, no? Pero esto es pérdida de tiempo…”.
Siguiendo esa lógica, que ciertamente lleva al absurdo, nadie tendría derecho a mostrar su inconformidad con el gobierno, pues se le respondería que “nadie es intachable”.
Además, el personero de Sandoval pide identificar a quienes se han quejado por el donativo ante la CEDH J, por lo que afirma: “sería muy sano para el debate que sus nombres fueran públicos también”.
Recurriendo lo mismo a los espacios públicos de que disponen, que a tácticas gangsteriles, como las llamadas telefónicas amenazantes y las supuestas confusiones con homónimos (recurso con el que muchas veces se llevan a cabo agresiones en otros países), las huestes del cardenal han emprendido una cruzada contra sus críticos, queriéndolos tratar como si hubiera que identificarlos como a delincuentes.
Mientras tanto, en la ciudad de México, algunos defensores de Norberto Rivera han expresado su rabia ante su impotencia para censurar los espacios de la Web donde se critican los abusos clericales, por lo que, según ellos, artículos como este deberían ser eliminados de la Red.
 
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